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Reflexiones
Durante muchos años he buscado incesantemente una historia, un concepto, algo en lo que trabajar y dedicar todo mi esfuerzo. Hasta ahora mis intentos han sido vanos, estaba demasiado ciego buscando elementos maravillosos, fantásticos, cautivadores o rocambolescos, me dejaba llevar por las modas y las fiebres del momento; tenía claro que deseaba hablar, mostrar mi visión personal de algo, pero no encontraba las preguntas principales (el que y el para que).
Sin embargo, este año, he conocido gracias a modelado y otras asignaturas, nuevas y para mí desconocidas formas de vivir el arte, pero ninguna de ellas me convencía, al principio no sabía exactamente la razón, el arte cinético, obras realizadas con todo tipo de nuevos materiales, intervención en la ciudad y un largo etcétera.
Ninguna de ellas lograban transmitirme algo, solo me impresionaban por un segundo para luego lenta e inexorablemente ser olvidadas.
Pronto la vorágine de trabajos, fechas de exámenes y demás, me apartaron de estos pensamientos…pero resurgió otra vez esa necesidad.
Desde primero he creído que la carrera solo constaba de una realidad: la universidad.
Detrás de las puertas de la Universidad de Bellas Artes, se encontraba el conocimiento, el saber que nos permitiría mejorar desarrollando nuestras aptitudes y habilidades, fuera de dichas puertas había otros mundos que debido a mi opción personal, ahora no eran interesantes.
Obvié lo más importante, lo verdaderamente importante, la vida, mi vida y la de los demás.
Ya que lo realmente importante no es lo que ocurre dentro de las aulas, sino lo que pasa cuando cruzamos sus puertas.
Este año he aprendido muchas cosas: la proporción, la tridimensionalidad, la relación de los colores, la importancia de creer en tu obra para que no se convierta en algo fútil…
Pero con todos los respetos, este año los mayores conocimientos, los mas codiciados y preciosos los he encontrado fuera, en las experiencias y las vivencias de mis compañeros de clase, de mis familiares, de mis amigos.
Bondad, amabilidad, gestos desinteresados y otros de despreciable arrogancia, sonrisas amplias, a veces amables, a veces sarcásticas, ojos que se empeñan en escupir agua de mar, a veces de alegría otras de dolor y frustración.
Todo arte que no contemplé la vida, es inútil, lo novedoso, lo moderno…
Todo es secundario, mi propósito es crear obras que miren a mi alrededor, que recuerden el corazón pútrido de los hombres, pero que también dejen un halito de esperanza, por que todo el mundo merece una segunda oportunidad, yo mismo necesito la redención.
Lo único que me resta decir es: espero con ansia mi tercer año
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