esta es una pequeña historia que escribí, espero que les guste; y comenten para ver si hago mas

LA SOLEDAD DEL ALMA

En tiempos que el hombre ya ha olvidado; donde el potencial de los hombre lo determinada su valor e ingenio y vivían junto a la madre naturaleza.

Vivía un mago de gran poder y sabiduría, que desde que nació fue rechazado por todos los que le rodeaban, incluso su familia le tenia miedo y evitaban todo contacto con el; a tal punto que le abandonaron en un bosque, con la esperanza de que las criaturas que lo habitaban lo devorasen y así evitar que cuando creciera sus poderes dañaran a todos.

Pero gracias a la providencia ninguna de las bestias lo ataco: creció rodeado de la paz y equilibrio existentes en ese lugar; nunca guardo rencor contra las personas que lo despreciaban ni a su familia que lo abandono; pues él entendía que los seres humanos le tienen miedo a lo que no entienden, desconocen y es distinto a ellos, tratando de destruirlo por todos los medios y no intentando comprenderlo y aceptarlo.

El mago siempre trataba de que cualquier persona lo aceptase, pues quería huir de su soledad; pero sin importar lo que hiciera, ni las vidas que salvaba, siempre recibía frases de desprecio y miradas llenas de frialdad y miedo, haciendo sentir en lo profundo de su ser que no era necesario para nadie y que no tenia un propósito en la vida ni una persona por quien luchar.

Se recluyo en su bosque, y con sus poderes lo sello dándole vida y conciencia a todo ser que en el habitase, para así no sentirse tan solo, pero aunque se halla alejado de todas las personas, siempre lo buscaban para atacarle, asegurando que todas las desgracias existentes en sus vidas eran culpa de él, y para evitar que volviera a suceder tenían que matarle. El siempre huyo pues no quería lastimar a esas personas, que aunque trataban de dañarlo por falsos supuestos, el valoraba y cuidaba.

La luna su única amiga le daba fuerzas para soportar, todo el dolor que sentía por culpa de su tan larga soledad. El mago siempre vagaba de noche por los claros senderos del bosque, siempre llorando amargamente, pues a pesar de su magia no era capaz de encontrar el amor; y él sabia muy bien que en su existir nunca seria capaz de huir de su destino; pero aun guardaba la esperanza de que los hombres no heredasen ese miedo irracional a sus hijos y así evitar que su historia la viviese otro.

Un día paseando en su bosque encantado la vista cruzo, con la más tierna mirada que en toda su vida jamás conoció, era el hada mas hermosa de las que había entrado en su bosque buscando refugio de la caza continua de los hombres quienes trataban de darle muerte pues la consideraban de mala suerte para su vida.

Desde ese pequeño y fugaz encuentro, el hada y el mago quisieron estar siempre los dos en el bosque amándose siempre y en todo lugar, el mago se sentía rescatado del fondo de un pozo oscuro donde lentamente moría, el hada a su vez estaba feliz como nunca se había sentido; estaba en un lugar donde no tenia que estar ocultándose ni tener miedo, estaba a salvo y había encontrado a alguien que la amaba y aceptaba tal cual ella era.

Ambos compartían un mismo pasado; donde aquellos que los rodeaban les tenían miedo, querían destruirlos y siempre los usaban como excusa para todas las desgracias que ocurrían a su alrededor; ellos se la pasaban huyendo y ayudando, defendiéndose y protegiendo a aquellos que encontrasen con la esperanza de que ese odio se esfumase, aunque eso nunca paso, los corazones de los hombres no cambian pues odian el sentir miedo hacia otro ser y ese sentimiento solo lo logran superar destruyendo.

Ese mal que existe en todos los hombres, no soporto ver tanta felicidad entre esos seres, y con su odio ataco, basándose en ideas ilógicas, pues creían que si un ser se engendraba de ellos traería caos y destrucción a sus vidas. Alzaron sus puños y armas en nombre de la justicia y la fe, emprendiendo una campaña cuyo himno era la pureza y la muerte.

Con todo ese odio y escudándose en que tenían la razón y la historia los alzaría como héroes, atacaron el bosque. El mago temiendo lo peor, utilizo todas sus fuerzas para proteger a todos los seres que habitaban el bosque, ocultándolos y así evitar una confrontación donde nadie saldría victorioso.

Sin importar sus esfuerzos, los hombres no entendían que allí no existía un ser maligno a quien temer, se enfurecieron por la desesperación de no encontrar nada, a tal punto que cruzo por sus mentes la idea de quemar todo el bosque. Lastimosamente para el mago, los atacantes encontraron a su hada temblando en la cima de un árbol, y ellos desataron toda su furia y rencor en el dulce y puro cuerpo del hada hasta matarla; la mutilaron sin piedad, en su ira desmedida le practicaron todo tipo de ultrajes, tomaban piezas de su cuerpo como trofeos de guerra, reían con la satisfacción de haber matado a un inocente que ni siquiera se defendió.

El mago sintió el dolor del hada en su corazón y corrió al lugar donde ella se hallaba, pero era tarde, encontró a los hombres sosteniendo victoriosos los miembros de lo que alguna ves fue su amor, vio en sus caras una sonrisa que no comprendió; los hombres, rápidamente, se volvieron hacia él y cuando se preparaban para atacar, el mago alzo un grito al cielo tan seco y ensordecedor que los helo al oírlo, sintieron por primera vez el dolor y sufrimiento que habían ocasionado a todas esos seres que cazaban y acosaban sin cesar, y sin una razón clara para hacerlo

En ese instante, que pareció durar toda una vida, nadie se movió solo se sentía el viento circular, tan pesado que no dejaba respirar, los hombres reflexionaban sobre la campaña que iniciaron mientras el mago miraba perplejo lo que una vez fue la mujer que lo salvo de su soledad, aquel ser al que al fin pudo amar; los pocos días en que fue feliz completamente y conforme sus recuerdos iban y venían se le presento una imagen que creyó olvidada.

Recordó a su familia, y el día que lo abandonaron; sintió que su sangre hervía y mientras su conciencia regresaba al cuerpo, crecía un vació en su alma, un vació que lo desgarraba y llego a su mente los gritos de su amada en el instante de su muerte.

Perdió el control y arremetió contra aquellos que la habían matado, deseando matarlos y matarse, su sed de sangre era incontenible desgarro, mutilo y decapito a cuanto hombre y mujer se encontraba allí, los atacantes no podían hacer nada, no intentaron defenderse solo huían, pues sabían que la justicia y su fe nunca estuvieron a su lado, y en lo que habían forjado sus vidas era una mentira.

Los gritos desgarradores de los hombres resonaban por todo el bosque, mientras el mago los cazaba sin control, su mirada se nublo con la ira y la impotencia de saber que podía haber salvado a su hada; poco a poco los gritos cesaban pero el vació en el alma del mago no desaparecía, aniquilo a cada uno de los atacantes hasta que quedo solo uno que tenia al frente temblando y con un miedo petrificante en su mirada.

El mago lo vio con odio y desprecio, la misma mirada que siempre soporto; pero al verse a si mismo cubierto de sangre, escucho la dulce sonrisa de su hada en su mente, y no pudo seguir, paro su ataque, cayo arrodillado a los pies del joven y lloro, pues sabia que aunque matara a todas las personas que pensaran como ellos, su hada no volvería a la vida, mas aun comprendió que su acción solo empeoraría las cosas, pues les estaba dando una razón justa para iniciar una nueva campaña de muerte.

El mago se acerco al joven, que aun temblaba, y le dijo:

- Perdóname, pues no es mi derecho matar a alguien, entiendo que no querían matar a mi hada, solo querían no sentir miedo.

El hombre regreso a casa, pero no inicio una venganza desmedida, dedico su vida a contar esta historia para que sus congéneres entendieran que no hay que odiar a aquello que es diferente, más bien entenderlo y trabajar juntos para que los sucesos ocurridos esa noche nunca se repitiesen.

Se dice que el mago siguió en el bosque, buscando la forma de resucitar a la mujer que aquel día en su busque pudo amar, pero al final de sus días entendió que solo el amor podía romper las barreras de la muerte y reencontrarse con su amor; fue así que su alma volvió a llenar ese vació, y aun ahora se puede escuchar al hada y al mago, riendo y paseando por los claros del bosque, recordándonos que no hay limite para nuestros sentimientos y que nunca debemos dejar morir nuestra esperanza.

f. JAROT